Tengo todo marcado (Miriam Reyes)
Comprender la escuela
Comprender la escuela es adentrarse en un mundo de complejidades y dinámicas sociales. No se trata solo de un lugar donde se imparten conocimientos académicos, sino de un espacio donde se forjan valores, habilidades sociales y competencias fundamentales. La interacción social en la escuela es clave, ya que es un reflejo de la diversidad y complejidad de la sociedad en su conjunto. La diversidad en la escuela no es un obstáculo, sino una oportunidad para el enriquecimiento mutuo y la construcción de una comunidad inclusiva. Detrás de cada lección está el educador, el guía que ilumina el camino del conocimiento. Su rol es fundamental en la formación integral de los estudiantes. En última instancia, la escuela tiene el potencial de ser un agente de cambio y transformación en la sociedad, siempre y cuando se reconozca y valore su verdadero propósito más allá de la mera transmisión de conocimientos.
Artur Álvarez
La crítica literaria ¿Ilusión o dogma de fe?
En el universo de la literatura, la crítica literaria emerge como un faro que intenta iluminar el camino del análisis y la comprensión. No obstante, nos encontramos atrapados en las sombras de la subjetividad y las apariencias, dando lugar a lo que podríamos llamar "La Ilusión de la Crítica Literaria".
Fragmentos (Juan Manuel Romero)
Tengo un vaso en las manos.
Tras comer en silencio, tú te has ido a dormir.
El vaso estalla.
Los trozos de cristal, hundidos en el agua
del fregadero, cortan.
Lo inesperado
se convierte en un vaso
que se quiebra en el agua.
Al fondo,
todo lo que se rompe antes de tiempo:
nosotros, esta noche.
Juan Manuel Romero (Sevilla, 1974) es un poeta español en lengua castellana. Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Sevilla, donde también ha realizado estudios en Estética e Historia de la Filosofía, es profesor de Lengua castellana y Literatura en un instituto público de Estepona (Málaga). Ha publicado reseñas y artículos de crítica literaria en revistas como Quimera, El Maquinista de la Generación, Clarín, Cuadernos Hispanoamericanos, Paraíso, Turia, Poesía Digital, Nayagua, Ex-Libris, Estación Poesía, Azul, Mercurio y Los Diablos Azules de "InfoLibre".
Algunos metros de infinito (Sergio Gaspar)
Definitivamente no seré feliz. Lo mismo
que no aprenderé inglés, definitivamente.
Ni conoceré la vagina de Elsa Pataky,
ni seguramente Nueva York, tal vez ni Ourense.
He llegado a una tierra, al final de la tarde,
que es el piso en el que mi madre crecía su enfermedad
y, todas las tardes de domingo, tras pedirnos
que bajásemos a tomarnos un cacaolat con un dónut,
después de habérnoslo pedido infinitas veces,
después de haber viajado a la puerta cerrada con llave infinitas veces,
después de haberse acostado y levantado vestida de su cama infinitas veces,
antes de las infinitas veces en que saldría a la ventana a vigilar la calle,
antes de las infinitas veces en que saldría al balcón para saludar
al perro de los vecinos, que ladraba o la saludaba o el misterio
-porque yo he aprendido el infinito y seguiré aprendiéndolo
viendo a esta mujer enferma realizar los mismos pequeños viajes,
todos los días, a las mismas horas, en un siempre sin salida,
con su vida reducida a media docena de movimientos,
de la mecedora a la cama, de la mecedora al balcón,
de la mecedora a la cama, de la cama hasta el váter,
media docena de movimientos que son exactamente el infinito,
que se aprende de pronto al final de esta tarde sin final,
porque mañana volverá a ser la misma tarde, cuando
decía o dirá: Está visto que hoy no bajaremos, y se desnudaba
y se acostaba, y se levantaba hasta la mecedora,
y se volvía a acostar en su cama, y volverá a acostarse,
seguirá haciéndolo ya muerta, porque se perdió
-o quiso entrar, no lo sé- en el infinito y ya no sabe
-o no querrá, lo ignoro- salir de él o de ella o regresarse.
Con ella estoy ahora: cincuenta y dos años cumplidos
en mi cuerpo nos reúnen. Ahora ya sé –sin dolor- que hay cosas
que no sucederán, lo mismo que sé que quedan por suceder
cosas que no puedo imaginarme, cosas sin rostro ni nombre,
cosas que no debo aguardar ni de las que deberé sentir miedo.
Cosas solamente.
Hacia ellas voy.
Sergio Gaspar es un poeta y editor nacido en Checa, Guadalajara, en 1954. Es licenciado en Filosofía y Letras por la universidad de Barcelona. En 1996 y también en Barcelona creó la mítica DVD Ediciones, editorial que dirigió hasta su cierre en 2013, tras haber publicado más de doscientos títulos principalmente de poesía, novela y cuento,
Resistencia y sumisión (Alejandro Simón Partal)
No es el amanecer otra cosa
que un intento terrestre
hacia lo divino,
como lo es la fruta madura en el árbol
o las sábanas blancas tendidas
en un prado abierto.
Poco dura ese momento
en el que los animales gimen
y algunas personas reaccionan
y cuidan la tierra o recogen el fruto.
No pretende más
que recordarnos nuestra condición
de seres pequeños o necesitados,
de hermanos que algunas mañanas,
muy temprano, salen humildes
y se encuentran.
Alejandro Simón Partal (Estepona, 1983) es escritor y poeta. Es doctor en Filología Hispánica. Ha publicado teatro, novela, ensayo y poesía. Con Una buena hora (Visor, 2019), su quinto libro de poemas, obtuvo el Premio Internacional de Poesía Hermanos Argensola y con La fuerza viva (Pre-Textos, 2017), el Arcipreste de Hita. Su obra dramática Resistencia y sumisión (Antígona, 2021) fue seleccionada por la Factoría Echegaray. Con La parcela (Caballo de Troya, 2021) ganó el Premio Cálamo «Otra mirada». Ha trabajado en universidades de Francia y República Checa.
El lugar que tú ocupas (Elvira Sastre)
Por suerte,
existes.
Y por suerte, también,
no solo existes,
sino que te colocas aquí,
justo al lado de todo lo que está lejos,
para estar cerca.
Y por suerte, aún más,
no solo existes
y te colocas aquí,
sino que es en ese exacto lugar
en el que me haces creer
que merezco habitarlo,
conocer los rincones que lo atajan
y saber mirarte también
cuando cierro los ojos.
Como un sueño.
Como el sueño que aparece
en el momento preciso
en el lugar que tú ocupas.
Elvira Sastre tiene 30 años y cinco poemarios que ahora ha compilado en un único volumen: Lo que la poesía aún no ha escrito. Poesía reunida (2013-2020). Según asegura Benjamín Prado en el Prólogo: “A la joven autora de Baluarte la sigue la gente porque no es una predicadora, es una abanderada, un ser cercano que en lugar de alardear de sus victorias comparte sus inseguridades —«a mí me salva no entenderme», dice— y sus seguidores confían en ella porque no hace fuegos para vender humo, sino para dar calor”.

