DISCOS IMPRESCINDIBLES: La genialidad de Carlos Santana en 'Abraxas"

"Abraxas", el segundo álbum de estudio de Carlos Santana lanzado en 1970, es un trabajo que ha dejado una marca indeleble en la historia del rock y del jazz fusionado con influencias latinas. Este álbum es un viaje sonoro que fusiona de manera magistral el rock, el blues, el jazz y la música latina, creando un sonido único e innovador que cautivó a audiencias de todo el mundo.
La portada, una pintura de Mati Klarwein, refleja la fusión de culturas y estilos que impregna la música. La imagen de un ángel andrógino con una conga entre las piernas simboliza la unión de lo masculino y lo femenino, lo terrenal y lo celestial.
Una de las características más destacadas de "Abraxas" es la habilidad de Santana para mezclar diferentes estilos musicales de una manera fluida y orgánica. Desde la apertura con "Singing Winds, Crying Beasts" hasta el cierre con "Samba Pa Ti", el álbum ofrece una variedad de ritmos y melodías que mantienen al oyente cautivado de principio a fin. La inclusión de elementos latinos como la salsa, el mambo y la samba añade una dimensión extra de energía y pasión a la música de Santana.
El álbum también es notable por sus letras profundas y reflexivas, que abordan temas como el amor, la espiritualidad y la conexión con el universo. Canciones como "Black Magic Woman" y "Oye Como Va" se han convertido en clásicos atemporales, con letras que resuenan con audiencias de todas las generaciones.
En cuanto a la ejecución musical, "Abraxas" muestra la destreza técnica y la creatividad de Santana y su banda. Las virtuosas guitarras de Santana, los ritmos hipnóticos de la sección rítmica y los brillantes solos de teclado crean un paisaje sonoro expansivo y emocionante que transporta al oyente a lugares lejanos y exóticos.
El disco fue un éxito comercial y de crítica, catapultando a Santana al estrellato. Ganó el premio Grammy al mejor álbum de pop latino en 1971 y ha sido incluido en la lista de los 500 mejores álbumes de todos los tiempos de la revista Rolling Stone.
Además de su impacto musical, "Abraxas" también es importante por su influencia cultural. El álbum ayudó a popularizar la música latina en la escena del rock, abriendo el camino para futuros artistas y bandas que incorporarían elementos latinos en su propio trabajo.
"Abraxas" es un álbum verdaderamente excepcional que encapsula la genialidad musical de Carlos Santana y su banda. Con su fusión innovadora de estilos y su impacto cultural duradero, sigue siendo una obra maestra que continúa inspirando a músicos y oyentes en todo el mundo.

aspectos destacados del disco:

  • Fusión de estilos: Abraxas combina elementos de rock, blues, salsa, música latina y jazz, creando un sonido único e innovador.
  • Guitarra virtuosa: Carlos Santana da rienda suelta a su talento como guitarrista, con solos apasionados y melódicos.
  • Voz soulful: La voz de Gregg Rolie aporta un toque de profundidad y emoción a las canciones.
  • Temática espiritual: Las letras exploran temas como la búsqueda del yo, la conexión con lo divino y la importancia del amor.
  • Impacto cultural: Abraxas fue un disco que marcó época, influyendo en la música y la cultura popular de los años 70.

Lista de canciones

 

Los temas incluidos en el disco fueron los siguientes:

 

    A1. «Singing Winds, Cryin' Beasts» (Carabello) 4:48

    A2. «Black Magic Woman/Gypsy queen» (Peter Green/Gabor Szabo) 5:24

    A3. «Oye Cómo Va» (Tito Puente) 4:19

    A4. «Incident at Neshabur» (Gianquinto/Santana) 5:02

    B1. «Se Acabó» (Areas) 2:51

    B2. «Mother's Daughter» (Rolie) 4:28

    B3. «Samba pa' Ti» (Santana) 4:47

    B4. «Hope You're Feeling Better» (Rolie) 4:07

    B5. «El Nicoya» (Areas) 1:32



Artur Álvarez

Susurros del Vacío


“Susurros del Vacío” es una expresión artística que evoca la sutil presencia de lo que no se puede ver ni tocar, pero se puede sentir. En el contexto de una imagen, podría representar los momentos silenciosos y etéreos que hablan de la ausencia y la contemplación. Artísticamente, este concepto podría manifestarse a través de elementos visuales delicados y etéreos que sugieren una atmósfera de misterio y reflexión, donde el silencio y el espacio vacío tienen tanto que decir como las formas y colores presentes. Es una invitación a escuchar más allá de lo evidente y encontrar belleza y significado en la quietud y la nada.

Artur Álvarez

Nada pretendo

No ansío nada
y nada pretendo,
salvo sostener con dignidad
las hernias que el calendario ha forjado.
Ya no reprimo el grito sombrío
que se insinúa
en las cicatrices de mi garganta,
ni me avergüenza
exponer el vértice ensangrentado
de tantos labios quebrantados.
No solidifico el cinismo en mi interior,
ni convierto la sonrisa
en un tributo que nutre
el vientre de la hipocresía.
Ha llovido lo suficiente
para marchitar
la vanidad del narcisismo,
y mi piel comprende ahora 
la gramática que rige
las leyes de la existencia.
Ya no siento la urgencia
de aferrar lo desconocido
como si cada escalofrío
fuera un lamento ante el temor.
Por eso,
no anhelo nada y nada persigo,
salvo soportar el cansancio de los días
con la esperanza de que la sonrisa
engalane la fuente marchita de mi tiempo.

Artur Álvarez



De la fidelidad y la espera


Cada albor matutino, mientras se encaminaba hacia la estación, se sumergía en la contemplación de los sauces que bordeaban el sendero. Algunos de ellos ya empezaban a alfombrar las aceras con su efímera decadencia, hojas que en su caída reflejaban la crudeza de un deseo frustrado.

En el andén, como una escena sacada de un cuadro, permanecía sentada. Se acomodó en un banco impregnado de la oscuridad del verde, con su bolso de piel marrón reposando a su lado, los zapatos de tacón, los vaqueros desgastados y la chupa de cuero.
Jamás se desvanecieron de su memoria el aroma de su piel ni la humedad de sus labios. Ansiaba fervientemente que el reloj marcase el momento anhelado de su regreso.
Durante meses aguardó, envuelta en la soledad de las cálidas noches de verano. Con el pensamiento abrazando el recuerdo y la mirada perdida en la remota curvatura del mar azul. Las lunas plateadas pasaron, las flores se marchitaron y la calle se convirtió en un escenario de sauces desnudos y veredas plagadas de hojas marchitas. El sopor del otoño llegó, pero él no retornó.

Se sentó en el banco del andén, apretando el pañuelo que comprimía entre sus manos. Vaciada de lágrimas, aguardó un tren que nunca llegó.

Su nombre, Penélope.

(Agradezco a Joan Manuel Serrat por condensar tanta sensibilidad en una canción)

Artur Álvarez

La calle (Octavio Paz)

Es una calle larga y silenciosa.
Ando en tinieblas y tropiezo y caigo
y me levanto y piso con pies ciegos
las piedras mudas y las hojas secas
y alguien detrás de mí también las pisa:
si me detengo, se detiene;
si corro, corre. Vuelvo el rostro: nadie.
Todo está oscuro y sin salida,
y doy vueltas en esquinas
que dan siempre a la calle
donde nadie me espera ni me sigue,
donde yo sigo a un hombre que tropieza
y se levanta y dice al verme: nadie.


Octavio Paz, Poeta y ensayista mexicano, recibió el Premio Nobel de literatura en 1990 como reconocimiento a su obra literaria.

No vi llover en tu casa del árbol (Mercedes Halfon)

No vi llover en tu casa del árbol
no subimos los peldaños de madera
para apreciar ese pasto tan verde
que su nombre es provenir
es que el pasto tiene un nombre
y una voz, como todo lo que nos rodea
¿si comiera la comida que vos preparás sanaría?
Los rayos ciegan los ojos de los iluminados
resplandecen los árboles en el pensamiento
mi casa se ha desmoronado, se ha perdido
yo misma como un lobo soplé hasta derribarla
y ahora vago mirando este pasto
y los árboles
buscando un lugar que una vez pensé
pero nunca fue mío.


Mercedes Halfon es una escritora, periodista cultural y curadora escénica nacida en Buenos Aires en 1980. Licenciada en Artes por la Universidad de Buenos Aires y Magíster en Escritura creativa por la Universidad Nacional Tres de Febrero, actualmente colabora como docente con la Universidad Nacional de las Artes.

¿Educación exitosa?

¿Poseen nuestros educadores una preparación académica adecuada? ¿Los padres y las madres se involucran plenamente en la formación de sus hijos? ¿El sistema educativo tiene una visión clara de sus objetivos? ¿Los alumnos comprenden la relevancia de la mayoría de los contenidos que estudian? ¿Se promueve decididamente la escuela pública? ¿Los centros educativos gozan de un grado significativo de autonomía? ¿Se invierte en educación la cantidad necesaria desde el punto de vista económico?... 
Estas interrogantes pueden servir como punto de partida para reflexionar sobre el porvenir de la educación. Son indicios que nos advierten de que, en la actualidad, no podemos calificar positivamente nuestro sistema educativo.  Considero que el éxito en materia educativa es un logro arduo de alcanzar, salvo que examinemos los pilares fundamentales: los valores que sustentan el sistema y la reestructuración del entramado educativo en consonancia con ellos. Un proceso que implica un compromiso por parte de toda la sociedad, y que debe gestarse a partir de un conocimiento real de la situación, no desde la torre de marfil de los despachos. Deberíamos otorgar un protagonismo especial a los profesionales que experimentan día a día la realidad educativa. Las decisiones excesivamente teóricas y burocráticas no son el camino adecuado.

La calidad educativa solo puede alcanzarse si creemos en ella, si reconocemos la necesidad de una evaluación profunda y una clara toma de conciencia sobre la crisis de reputación y la superficialidad que atraviesa este ámbito. Sería más acertado reconocer la sombría realidad que intentar convencernos de que nuestro sistema educativo es un éxito.

Todo cambio precisa una revisión en profundidad, tanto formal como de fondo. Esto requiere no solo abordar aspectos técnicos, sino también ideológicos y una perspectiva clara de futuro.

Desde mi perspectiva, el consenso representa el mejor punto de partida. Todo lo demás es simple retórica.

Artur Álvarez